La Asamblea Nacional aprobó el primero de julio recién
pasado la Ley de Firma Electrónica, un acontecimiento de particular importancia
para la simplificación y agilización de las transacciones comerciales y de la
administración pública. Es también un gran avance en la modernización de
nuestro sistema legal, pero su mayor aporte será en el mejoramiento del clima
de negocios a través de la reducción de distancias, tiempos y costos.
Al contrario de lo que se nos viene a la mente, la firma
electrónica no se trata de nuestra firma personal digitalizada o escaneada,
sino que consiste en la aplicación de una serie de conceptos matemáticos por
medio de los cuales se puede incluir en nuestros documentos electrónicos un
conjunto de datos en forma de claves que garantizan la efectividad de la
transacción y brindan seguridad a las partes involucradas.
La Firma Electrónica es de particular importancia para la
simplificación y agilización de las transacciones comerciales y de la
administración pública.
